Lago en el Cielo
Tenía unos segundos separados de la distancia
focal real, una falsa apariencia de distancia y tiempo,
tal vez movimiento.
Se desvaneció la arena en mis manos antes de
tiempo, hermosa la forma en que caía,
como rozaba mis dedos cada vestigio de lo
que es, en un ataque desenfrenado de algo, capaz melancolía,
sucumbí ante la
mirada de esa foto. El sonido fue estremecedor, el piano partía cada uno de los
fragmentos,
los volvía visibles en movimiento, movimientos y choques y subidas,
in crescendo, volcado, durmiendo,
alzándose y destellos de luz deforme, luz sin
aire, intersecciones de movimientos chocados encadenados y no fragmentados
agonizantes del sonido del piano.
El foco engañaba, el foco ubica, guía,
recorre, provoca movimiento. El foco estaba desconcertado.
Foco preciso, entonces, dónde está la arena,
dónde están las piedras negras? Paso.
Un bosque, energético…por eso dormimos, ya no.
Este presente tan abierto, cuando puedo
decidir, puedo desear. La arena.
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