miércoles, 18 de febrero de 2009
Excusa de mi
Camina lejano por la calle, más lejano de vos, aun más lejos de su propio eco.
No se decide por tocar las teclas, todavía la decisión no esta tomada, quizás la tenga, la sepa, pero no el valor, el impulso o la locura necesaria.
Le digo al oído sin que pueda presentirme -deposita tus manos redondas sobre el marfil, un símil marfil más liviano, más vos, más ergonómico, y menos violento. Sostenelos en el aire, acaricia la nota antes de que resuene. Sentila, gozala en lo más profundo y superficial de tu carne, cada nota es la célula del espacio, lo que nos forma-
Pero deja los brazos tensos; el blanco más frío, mas duro no desea hablarle. Se sabe pensado y recordado, premeditaba y de esa forma impedía el recuerdo, pero el recuerdo es latente, lo siente en su aliento, su estomago, su andar, sus manos que no se arriesgan a tocar la nota, porque el recuerdo es ese sonido, es ese resultado de su movimiento; entremezclado con el polvo y nada más.
El inconveniente surge.
Nace y se radica.
Toma cuerpo, escucha y habla.
Se moldea y grita
Camina, se recuesta
Hasta fuma
El inconveniente se vuelve avaro
Si, el inconveniente surge cuando acepta saberse perdido, exiliado de sí, sin el espía verdugo de su cuerpo, el saber la decadencia de su religión, de sus mandamientos y limites. Cuando hay una guerra de paz, cuando la guerra es justa, honesta y culmina tomando el matiz más doloroso. Porque ese dolor retorna de lo puro, se extiende de lo blando y se estira, duele, porque nace de la misma pureza intocable y sepultada. Pensas - que sarcástico el color del cuadro! La timidez de las primeras oraciones, de los segundos rezos, de los terceros actos!! ¿Cómo resolver el problema de esa religión tan sabida y carente de todo, cuando sigo sintiendo fe en aquello que profese y ahora me aterra? ¿Cómo recrearla y plasmarla para siempre en esa alegría pretenciosa?
Cae la nota, con dureza, cae y ocupa toda la habitación, se vuelve invasiva, se estaciona y ríe cuando aun no estabas preparado para tanta plenitud. Se burla de él, de su gesto bruto, por eso va esquivando su sentido.
Hasta voltear, darle en la nuca para que duerma y sueñe con otra canción, la cual tampoco será capaz de tocar.
Excusa de mí.Disculpa del tiempo y de mí.
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