viernes, 13 de junio de 2008

Se nos caen los numeros, siempre un 2 o un 7. Se despegan, se arrastran y vuelven, otra vez, a subir al telèfono, al boleto, a la altura de tu casa. Se enredan en el bolsillo y se van deslizando debajo del pantalón para salir corriendo rápido hacia la agenda (no! hoy es 13, qué fantástico, el número de la suerte de Mama) No cierran, no cierra el 5, tampoco el 9, menos el 1, pero si el 0, que número raro el 0, es redondo como el infinito, y el 8, hermoso, más infinito...
se mueven en la cabeza y bailan un tango al 3 por 4, que es 12..

pero no entiendo los numeros primos

y si buscamos la calculadora e intentamos encerrarlos?
pero, por qué cortar su libertad? son tan imaginarios que no necesitan ataduras, ni las calculadoras solares, ni nada, porq vuelan en la cabecita de los genios y yo, a veces, no los entiendo, aunque vuelan por aquí también, pero se escapan y se van

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