lunes, 2 de febrero de 2009

Desfiguración

no me observa, no me evalúa, no toma nota;
no conserva huellas, no exige, no irrita,
no me obliga a prometerle nada
con él, tan simple, tan sin esfuerzo, tan sin locura gastada
tan distante

yo traigo la obsesión, la tensión, la opresión:
el canta
el se revuelca en el pasto y mira el cielo sin saber que no existe dios
sin creer que todo es mentira y verdad y engaño furtivo
él canta
yo traigo la situación irremediable, el vano despliegue del esfuerzo,
el fracaso en su primera sintonía mezclada con mezquindad, las precausiones inútiles
llevadas por el viento, por el fuego, sobre todo por el fuego.
el desaparece, se disuelve en el reflejo de lo que no es, de aquello que anhela y jamas sera..por eso
él canta
porque sabe que sin esas palabras, intentos fallidos de reconciliación; todo se vuelve mar, escalofriante y mar turbio y revoltoso, eso suele darle miedo, porque él...
se tira en el pasto y mira el cielo y no que ve que ya no están las estrellas...se escondieron de sus ojos, porque de pronto tu furia se vuelve gesto y paraliza al mundo

yo traigo la inundación de sangre, el refuerzo de los asnos
contra la paz imbécil que jamas existirá, los campos, el trabajo forzado de quien no acepta su vida, la miseria,
los prisioneros de la familia, las cosas a medias o a un cuarto, de hotel o de casa o de nada, gracias.
los impulsos a medias, las vacas flacas y gordas y tristes que bailan en el torbellino de tu furia,
los hospitales, los médicos con su manto de purificación, de su mantra de chamanes, de su propio invento, los interrogatorios policiales, las lentes agonizantes de las aldeas perdidas y mas perdida su gente, los amargos vivientes y autistas y mudos y atravesados de amor, los dañados por el flagelo de la nebulosa otoñal, aquellos que derivan con tus ojos sobre la nada.
él canta.
yo lo llevo en desorden, sin saber lo que traigo, de quién y cuándo, por quién y cómo, quien habla en la cesta de las llagas.
El calla.

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